domingo, 25 marzo 2007
La UDS, incapaz de reaccionar, se deja sus opciones en Alicante
El Salamanca volvió a interpretar el papel de víctima en el José Rico Pérez y cayó frente a un Hércules que se reencontró con la victoria tras cuatro jornadas consecutivas sin saborear el triunfo.
Efe / D. G. MÁLAGA
El equipo charro no se pareció en nada al de las tres últimas jornadas salvo en el mal juego que en esos compromisos había mostrado a ráfagas y que ayer volvió a enseñar.
No obstante, el Salamanca quiso imponer el ritmo del partido y se hizo dueño del balón en los primeros compases del encuentro. El Hércules, por su parte, buscaba un juego más directo en busca de sus jugadores de ataque. Sin embargo, el acierto de cara a puerta no llegaba. A los 19 minutos, después de una recuperación en el centro del campo, el balón llegó a Carmelo, quien centró a Kike Mateo para que cabeceara solo a la red el primer tanto del encuentro.
Con ventaja en el marcador, el Hércules afianzó su idea de juego en busca de un contragolpe que le permitiera ampliar su ventaja. Sin embargo, fue en las jugadas a balón parado donde más peligro llevó el Hércules a la meta defendida por Tete ante los problemas que en el juego aéreo mostraba el Salamanca. De hecho, pese a la consistencia defensiva que buscaba el Hércules, el equipo entrenado por Javi López estuvo muy cerca de empatar el choque. No lo hizo porque, a los 25 minutos, el defensa Redondo lo evitaba sobre la línea de gol cuando el portero Falcón ya estaba batido tras un disparo de Zé Tó, que culminó sin fortuna una buena triangulación entre Óscar Arpón y Carlos Vela. Todavía hubo tiempo para alguna aproximación más por parte blanquinegra, en una primera parte en la que por los méritos de unos y otros, quizás lo más justo hubiera sido un empate.
Tras el descanso, el Hércules fue el claro dominador del choque ya que, aunque la posesión del balón favoreció mucho tiempo al Salamanca, lo hizo de forma infructuosa. Los de Javi López tocaban y tocaban en el centro del campo, pero sin profundidad. El bloque unionista regresó atrás en el tiempo y volvió a pecar de excesiva horizontalidad en su fútbol. A ello se sumaba la adelantada defensa herculina, que causaba que una y otra vez Braulio cayera en posición antirreglamentaria. Tampoco Vela y Quique Martín contribuyeron a buscar el gol.
Mientras, el Hércules llevaba mucho peligro al contragolpe. Sobre todo con la calidad de Tote y Carmelo, quien tuvo en sus botas el 2-0 en dos oportunidades. En la primera, su disparo salió fuera por muy poco después de una triangulación en la que Tote, Kike Mateo y el mismo Carmelo se recrearon ante la pasividad de la zaga blanquinegra. En la segunda ocasión de Carmelo, el esférico se estrelló en el travesaño.
Los locales se merecían aumentar su renta en el marcador y, finalmente, lo lograron tras un cabezazo de Moisés en el minuto 76, apenas cuatro después de haber entrado, en un saque de esquina. La jugada, ensayada y ejecutada a la perfección por el veterano delantero albiazul, supuso la puntilla para el Salamanca. El 2-0 dejó el partido visto para sentencia. La UDS no hizo ni el más mínimo gesto significativo de intentar la remontada. Javi López había modificado el esquema y el equipo parecía perdido. Garai había dejado su sitio a un insulso Susaeta, mientras que Pina sustituyó a Carlos Vela. El mexicano, espiado por el Arsenal desde la grada, más que lucir, deslució. La misma línea que siguió todo el equipo. Y es que ayer la UDS dejó escapar la ocasión de reengancharse al tren de los de arriba. Un tren que definitivamente parece haber pasado de largo por Salamanca.
El equipo charro no se pareció en nada al de las tres últimas jornadas salvo en el mal juego que en esos compromisos había mostrado a ráfagas y que ayer volvió a enseñar.
No obstante, el Salamanca quiso imponer el ritmo del partido y se hizo dueño del balón en los primeros compases del encuentro. El Hércules, por su parte, buscaba un juego más directo en busca de sus jugadores de ataque. Sin embargo, el acierto de cara a puerta no llegaba. A los 19 minutos, después de una recuperación en el centro del campo, el balón llegó a Carmelo, quien centró a Kike Mateo para que cabeceara solo a la red el primer tanto del encuentro.
Con ventaja en el marcador, el Hércules afianzó su idea de juego en busca de un contragolpe que le permitiera ampliar su ventaja. Sin embargo, fue en las jugadas a balón parado donde más peligro llevó el Hércules a la meta defendida por Tete ante los problemas que en el juego aéreo mostraba el Salamanca. De hecho, pese a la consistencia defensiva que buscaba el Hércules, el equipo entrenado por Javi López estuvo muy cerca de empatar el choque. No lo hizo porque, a los 25 minutos, el defensa Redondo lo evitaba sobre la línea de gol cuando el portero Falcón ya estaba batido tras un disparo de Zé Tó, que culminó sin fortuna una buena triangulación entre Óscar Arpón y Carlos Vela. Todavía hubo tiempo para alguna aproximación más por parte blanquinegra, en una primera parte en la que por los méritos de unos y otros, quizás lo más justo hubiera sido un empate.
Tras el descanso, el Hércules fue el claro dominador del choque ya que, aunque la posesión del balón favoreció mucho tiempo al Salamanca, lo hizo de forma infructuosa. Los de Javi López tocaban y tocaban en el centro del campo, pero sin profundidad. El bloque unionista regresó atrás en el tiempo y volvió a pecar de excesiva horizontalidad en su fútbol. A ello se sumaba la adelantada defensa herculina, que causaba que una y otra vez Braulio cayera en posición antirreglamentaria. Tampoco Vela y Quique Martín contribuyeron a buscar el gol.
Mientras, el Hércules llevaba mucho peligro al contragolpe. Sobre todo con la calidad de Tote y Carmelo, quien tuvo en sus botas el 2-0 en dos oportunidades. En la primera, su disparo salió fuera por muy poco después de una triangulación en la que Tote, Kike Mateo y el mismo Carmelo se recrearon ante la pasividad de la zaga blanquinegra. En la segunda ocasión de Carmelo, el esférico se estrelló en el travesaño.
Los locales se merecían aumentar su renta en el marcador y, finalmente, lo lograron tras un cabezazo de Moisés en el minuto 76, apenas cuatro después de haber entrado, en un saque de esquina. La jugada, ensayada y ejecutada a la perfección por el veterano delantero albiazul, supuso la puntilla para el Salamanca. El 2-0 dejó el partido visto para sentencia. La UDS no hizo ni el más mínimo gesto significativo de intentar la remontada. Javi López había modificado el esquema y el equipo parecía perdido. Garai había dejado su sitio a un insulso Susaeta, mientras que Pina sustituyó a Carlos Vela. El mexicano, espiado por el Arsenal desde la grada, más que lucir, deslució. La misma línea que siguió todo el equipo. Y es que ayer la UDS dejó escapar la ocasión de reengancharse al tren de los de arriba. Un tren que definitivamente parece haber pasado de largo por Salamanca.
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